Cuando empezamos un proyecto de costura, lo más común es ir directo del rollo de tela a la tijera. Sin embargo, hay un paso que muchas veces se pasa por alto y que puede marcar la diferencia entre un proyecto que dura años y uno que se deforma desde el primer lavado: prelavar la tela.
¿Por qué se encogen las telas naturales?
Las fibras naturales —algodón, lino, cáñamo y sus mezclas— tienen una estructura que absorbe humedad. Durante el proceso de fabricación, el hilo queda "tensionado" en el telar. La primera vez que la tela se moja, las fibras se hinchan, la trama se relaja y, al secarse, el tejido se contrae. Esto se traduce en un encogimiento real, que puede variar según el tipo de tela:
- Algodón: entre 3% y 5% aproximadamente.
- Lino: puede llegar hasta un 8-10%, especialmente en el primer lavado.
- Lana: además de encoger, puede afelparse o "apretarse" si se lava con agua caliente y movimiento (agitación), por lo que requiere cuidados especiales como agua fría y lavado suave, o limpieza en seco.
Si confeccionas una pieza —unas cortinas, una funda, una prenda— con la tela sin lavar, esa contracción ocurrirá después, cuando el producto ya esté terminado. El resultado: cortinas que quedan cortas, prendas que aprietan, costuras que se tensan o se deforman.
La excepción: telas sintéticas y de exterior
No todas las telas se comportan igual frente al agua. Las fibras sintéticas como el poliéster, el acrílico y el nylon son hidrofóbicas, es decir, no absorben agua de la misma manera que las fibras naturales. Por eso, su estructura se mantiene mucho más estable después del lavado y el encogimiento es mínimo o prácticamente inexistente.
Esto explica por qué las telas de exterior —las que se usan en toldos, fundas para muebles de jardín, cojines de terraza o cortinas para espacios al aire libre— suelen estar hechas de poliéster o acrílico (incluyendo telas acrílicas "solution dyed", teñidas en la masa de la fibra). Además de ser dimensionalmente estables, estas telas suelen tener tratamientos adicionales que las hacen resistentes a la radiación UV, al agua y a la humedad, ideales para piezas que estarán expuestas a la intemperie y a lavados frecuentes.
Vale la pena mencionar que, aunque estas fibras sintéticas no se encogen por el agua, el calor excesivo (como una secadora muy caliente) sí puede generar una leve relajación térmica. Por eso, incluso con telas sintéticas, es recomendable hacer una prueba antes de confeccionar piezas grandes.
¿Qué pasa si no prelavo la tela?
- Cortinas y manteles: quedan más cortos o angostos después del primer lavado.
- Ropa: puede achicarse o deformarse, especialmente si mezclaste telas con distinto comportamiento (por ejemplo, tela y forro).
- Costuras y acabados: pueden fruncirse o tensarse si la tela se contrae después de estar cosida.
Cómo prelavar correctamente
- Revisa la etiqueta de cuidado de la tela, si la tiene, para saber la temperatura de lavado y secado recomendada.
- Lava y seca la tela tal como lavarás el producto terminado. Si planeas lavar tus cortinas en agua fría, prelava la tela en agua fría; si las llevarás a secadora, sécala en secadora.
- Plancha la tela antes de cortar, ya que después del lavado suele quedar arrugada y es más difícil cortar piezas precisas.
- Haz una prueba con un retazo si no estás segura del comportamiento de la tela, sobre todo si es una fibra que no conoces.
- Telas delicadas (lana, seda, algunas mezclas) suelen requerir lavado en frío sin agitación, o incluso limpieza en seco; en estos casos, consulta antes de sumergir toda la pieza.
- Telas de exterior (poliéster, acrílico): generalmente no requieren prelavado por encogimiento, pero sí conviene revisar si tienen algún tratamiento especial (impermeabilizante, antimanchas) que pueda verse afectado por un lavado a máquina.
En resumen
Prelavar la tela es un paso simple que ahorra disgustos: deja que el encogimiento ocurra antes de cortar y coser, no después. Las fibras naturales como el algodón y el lino lo necesitan casi siempre; las fibras sintéticas como el poliéster y el acrílico —típicas en telas de exterior— son mucho más estables y rara vez presentan este problema.
¿Tienes dudas sobre qué tela conviene para tu proyecto? Escríbenos o visítanos en la tienda, te ayudamos a elegir la opción correcta según el uso que le darás.
